El desprecio a nuestra identidad

La Gomera es la isla que cuenta con mayor ascendencia aborigen de Canarias, según un estudio de ADN mitocondrial de la Universidad de la Laguna. También donde más se han conservado las tradiciones. Sin embargo, se muestra un gran desinterés institucional por la historia e identidad del pueblo gomero. ¿Por qué permanece escondido el mayor texto líbico-bereber de Canarias en La Gomera? ¿por qué no se homenajea a nuestros gomeros con esculturas y a Colón sí? ¿Por qué no se enseña en las escuelas la historia de nuestro pueblo?

Una investigación, desarrollada por la Universidad de La Laguna sobre el ADN mitocondrial de restos aborígenes en Canarias y comparados con la población actual, han dado como resultado altos valores de ascendencia aborigen en las islas, especialmente en La Gomera, que cuenta con un 55,5% de ascendencia.

También, La Gomera es la isla donde mejor se han conservado las tradiciones hasta nuestros días, a pesar de las imposiciones de los castellanos y la Santa Inquisición. Ejemplos de ello son: el silbo gomero, la curandería, festejos, topónimos… y un sinfín de Patrimonio Cultural heredado en la isla.

Es controvertido que se homenajee el silbo gomero con una cátedra y la categoría de Patrimonio de la Humanidad, pero no al pueblo aborigen de La Gomera (el creador de este lenguaje silbado).

A nuestros aborígenes parece que los quisieran borrar de la memoria y mostrar solo una visión elitista de la isla, a veces incluso para ello alterando la historia. Como ejemplo, todo el artificio construido alrededor de la figura de Cristóbal Colón: jornadas colombinas, el instituto de estudios colombinos de La Gomera y los supuestos «monumentos colombinos» (Torre del Conde, Pozo de la Aguada, Iglesia de la Asunción y Casa de Colón) que, salvo la parte inicial de la Torre, ninguno de ellos pudo conocer Colón por el simple hecho de que cuando tuvo como parada y fonda de paso la isla gomera, ninguno de estos supuestos monumentos existían.

No creo que haya que ignorar el paso de Colón por esta isla, pero sí desmitificarlo y ponerlo en su auténtica dimensión. Para la historia real de La Gomera no tiene más trascendencia que la de ser la parada y fonda de aquellos marinos, como lo fue posteriormente de la mayoría de los viajeros a Indias.

Hace unos años, el alcalde de San Sebastián de La Gomera, hablaba durante una entrevista del posible proyecto de una réplica del navío «La Santa María» para San Sebastián. Y yo me pregunto: ¿no es suficiente toda la parafernalia de Cristóbal Colón en la isla y sus dos esculturas (una enfrente de la otra)? ¿Y qué hay de nuestros gomeros? ¿Cuándo se homenajeará a nuestros nativos? ¿Se enseña nuestra historia en los colegios? Posiblemente, un niño gomero podrá saber quién fue Cristóbal Colón pero, lamentablemente, no podrá saber quién fue Hautacuperche o Hupalupo.

Esta falta de interés institucional por nuestros nativos se representa, también, en los yacimientos del territorio gomero, en los que, a diferencia de otras islas, poco se ha pretendido investigar y conservar.

Hace ya 15 años que redescubrimos en La Gomera la mayor concentración de Canarias de caracteres líbico-bereber, con unas 105 inscripciones en las Toscas del Guirre, es decir, el mayor texto de este antiquísimo idioma en toda Canarias. Además, se cree que el lugar encierra un observatorio astronómico aborigen, como el Risco Caído en Gran Canaria (recientemente declarado Patrimonio de la Humanidad). Por el contrario, en La Gomera, desde hace 15 años, las Toscas del Guirre permanece escondida, oculta y para muchos, olvidada; esperando, parece, a que el vandalismo y la poca ética de algunos lo haga algún día desaparecer para siempre, si llegara a encontrarse.

Mientras en todas las islas se descubrían paneles líbico-bereber, en La Gomera, tuvimos que esperar hasta el año 2005. Quizás, también, seremos los últimos en descubrir (si fuese el caso) que hubo otro alfabeto en La Gomera, como está ocurriendo en otras islas (escrituras líbico-latinas o neopúnicas).

También, añadir la amenaza de expoliadores debido a la poca protección de las zonas arqueológicas por parte de las instituciones, como es el caso de la Fortaleza de Chipude, donde, además, los turistas construyen espirales, tongas de piedras, etc., alterando y destruyendo los pocos yacimientos existentes, o los proyectos de las propias instituciones políticas y administrativas, como el caso del anillo insular eléctrico en la Montaña del Adivino.

Hay que agradecer que, finalmente, se haya creado el museo arqueológico en La Gomera, aunque llegue algo tarde y obsoleto. En islas como Gran Canaria, que nos lleva mucha delantera, se ha optado por los centros de interpretación.

Estos son algunos de los muchos ejemplos de la dejadez y el continuo desprecio a nuestra historia e identidad de una cultura que, muy alejada de ser «salvajes», como nos hicieron creer siglos pasados, se trata de una cultura extraordinaria que se vio aislada de la influencia de otros pueblos y tuvo que adaptarse a un territorio hostil.

«Un pueblo sin memoria, es un pueblo sin historia» – C. S. Lewis.